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jueves, 20 de mayo de 2010

Review: Me and Orson Welles

Parece que las películas "rezagadas" del 2009 traen gratas sorpresas. En el review anterior teníamos a la magnífica Looking For Eric, y ahora tenemos a la última obra de uno de mis directores favoritos, Richard Linklater (para los que no saben, director de Dazed and Confused, Before Sunrise, Before Sunset, School of Rock).
Se trata de Me and Orson Welles, basada en la novela del mismo nombre del autor Robert Kaplow. La cinta de Linklater cuenta la historia de Richard Samuels, un adolescente que sueña con ser actor, y que por las casualidades de la vida, logra ser contratado por el mismísimo Orson Welles para la obra shakesperiana Ceasar, en el New York de 1937. En los protagónicos tenemos a Zac Efron como Richard, y al debutante Christian McKay en el papel de Orson Welles.
Sabiendo de antemano que Richard Linklater es uno de los directores más versátiles de las últimas 2 décadas, podríamos esperar cualquier cosa de Me and Orson Welles. Esta vez nos encontramos con un filme mainstream de corte familiar, aunque decir solo eso sería casi una falta de respeto. Me and Orson Welles es mucho más de lo que parece, es una linda historia de admiración, y por otro lado, de amor, pero más que eso es el retrato y homenaje a un grande del cine y del arte en general. Es tan viva la recreación que Linklater hace de Orson Welles a través de Christian McKay, que es inevitable sentirse atraído hacia la figura del célebre actor, director y creador. McKay derrocha carisma al interpretar a Welles en segundo de cinta, dejando bien en claro todo lo sabio, elocuente, maníatico e incluso manipulador que era, tanto así que ahora entiendo a los que lo postulaban para la categoría de mejor actor en los pasados Oscar. Pero me estoy arrancando mucho con McKay y Welles; déjenme contarles un poco más de la historia, que al fin y al cabo tiene que ver más con Richard Samuels que con Welles.
Richard sueña con ser un actor, o con estar en el mundo del espectáculo, como él da a entender; y va a dejar todo de lado con tal de cumplir sus sueños, incluyendo la escuela y su vida familiar. Al ver la oportunidad que estar en una obra de Welles le significa, decide sumergirse de lleno en el mundo del teatro, para ir, poco a poco, estableciendo lazos con los personajes que le mostrarán los detalles de la vida tras el telón. Pero lo que quizá marque más a Richard sea conocer a Welles y descubrir todas sus falencias y virtudes: al hombre detrás del personaje.
Toda la historia está contada de manera muy simple y entretenida. Zac Efron se luce como protagonista, haciendo inmediatamente que nos identifiquemos con él fácilmente. No es necesario que conozcamos detalles de su vida más allá de su sueño de convertirse en actor, Efron le pone el corazón necesario al personaje para dar a entender que a Richard solo le importa estar sobre el escenario y seguir una carrera bajo el alero de Welles. Quizá Me and Orson Welles actúe en varios niveles, ya que si bien es una historia familiar, también tiene infinitas referencias hacia la persona de Welles y lo que significó y significa en la cultura norteamericana. Y aquí Linklater cumple muy bien al representar la época, sin caer en clichés ni en convenciones típicas: todos los personajes son tridimensionales y tienen tanto virtudes como fallas, y se agradece que a pesar de ser un relato inocente, también tiene partes que bien podrían ser oscuras si no se enfocaran con el humor de Linklater.
Me and Orson Welles es una bonita película. Más allá del homenaje al director de Citizen Kane, la película de Linklater es una historia encantadora que se sostiene por si misma. Lo mejor del filme es la honestidad y el humor con que se aborda a los personajes y sus actitudes que pueden o no ser moralmente correctas. Como siempre, Linklater da en el clavo nuevamente, esta vez con una película que se acera más a su lado tradicional, pero que no se queda ahí y encanta como todas las demás de su catálogo.


Descárguenla acá por Torrent.
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viernes, 13 de noviembre de 2009

24 horas con Richard Linklater


A pocos días del estreno (nunca en Chile) de Me And Orson Welles, la nueva película de uno de los directores independientes más importantes de las últimas dos décadas, Richard Linklater, me pongo a pensar en lo que ya he visto de él y en las expectativas que tengo de este nuevo filme, que a todo esto no son las mejores teniendo en cuenta que es Zac Efron el protagonista.




Pero más allá de eso, cuando pienso en Linklater se me viene de inmediato a la mente esa escena de Before Sunrise, donde Ethan Hawke y la encantadora Julie Delpy se conocen en el tren hacia Viena; y Jesse, el personaje de Hawke, habla sobre su idea de hacer un canal de cable dándole una cámara a 365 personas en diferentes ciudades del mundo. Así, de forma sencilla, si cada persona usa la cámara las 24 horas del día para grabar las trivialidades de su vida cotidiana, podría tenerse un canal de cable sustentable durante todo un año.


La idea a los 7:50

Demás está decir que Jesse es un intento de Linklater de plasmarse en su propia película. Esto, porque nuestro director tiene una ya conocida obsesión con el "tiempo real" en el cine, y sobre todo con el relato de "un día". Lo hizo en su debút, con Slacker (1991), un filme donde, sinceramente, no pasa nada, y es lo más cercano a la idea de Jesse: el hilo narrativo y la cámara varían entre los diferentes y peculiares habitantes de un pueblo de EE.UU, donde cada uno tiene algo extraño e irrelevante que contar. Dejemos en claro que Slacker no es una película para ver con tu familia, pero si deberíamos entender que hay algo desafiante e inspirador en la cinta; no fue por nada que, después de verla, el mismísimo Kevin Smith se decidiera a hacer otro ícono independiente: Clerks.



A tanto llega la obsesión de Linklater con el tema, que 2 años más tarde, y en un claro homenaje a la entrañable American Graffiti (1973), nos deleita con la comedia Dazed and Confused (1993), el relato del último día de colegio de un grupo de estudiantes en 1976, algo que ya nos suena conocido, ¿no? A diferencia de Slacker, Dazed and Confused se enfoca menos en el azar y las trivialidades, y más en los personajes, retratándolos de forma honesta a la vez que divertida; todo rodeado por un tremendo sentido de la nostalgia, tanto en la música como en la ambientación con un rigor casi de documental.



La evolución no para con Linklater: ha pasado por el filme experimental, la comedia indie, y la menos indie (pero no menos divertida) The School of Rock, el sci-fi, y por supuesto, el romance. Before Sunrise (1995) también sirve a la fijación del director, con escenas larguísimas y temas universales, logra plasmar en la pantalla a Jesse y Celine, dos de los personajes más adorables de su repertorio, en un día completo en Viena. Pero a Linklater no le basta con eso. También se da el lujo de revivir esta curiosa historia en Before Sunset (2004), la que tiene lugar 10 años después de Sunrise, tratando ahora temas de la adultez, pero siempre con la idea de rescatar un día en las vidas de los personajes.



Dentro de esta temática del tiempo también podríamos rescatar a Tape (2001), un drama que se acerca más al teatro que a otra cosa. Aún cuando se desarrolla completamente en tiempo real, y con una habitación de hotel como única locación, Tape no alcanza a ser esencial dentro del catálogo de Linklater debido a lo torpe del guión o, paradójicamente, a la incompatibilidad del formato de "tiempo real" con la gran pantalla.



Por último, no puedo dejar de mencionar la magnífica Waking Life (2001), la que pareciera ser una Slacker 2.0. Con la misma técnica narrativa utilizada en Slacker, eso sí, ahora con un protagonista como nexo entre todos los personajes presentes en ella, Linklater nos adentra en el mundo de los sueños, su ambiguedad, y por sobre todo, su belleza, a la vez que cada personaje nos muestra un poco de su visión de mundo y filosofía. Filmada con una técnica de animación basada en el rotoscoping, Waking Life ofrece una experiencia única, desafiando los límites del cine.



No me que más que decir que, como se habrán dado cuenta, Linklater uno de mis directores favoritos, y si no han visto nada de él todavía, se están perdiendo algo grande.