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viernes, 30 de julio de 2010

Día Internacional del OST





















Según mi amigo personal Tillo de GrietaGarbo, hoy es el Día Internacional del Soundtrack, cosa que por supuesto, es una mentira absoluta. No existe tal día.
De todas formas, le voy a seguir la corriente. Y por eso, acá va una pequeña selección de mis canciones favoritas del cine.

Ve los videos después del salto.

miércoles, 26 de mayo de 2010

Friday Night Movie: Heima

Bien rápido y simple. Heima (2007) es un documental del director Dean DeBlois (Lilo & Stitch, How to Train Your Dragon) sobre el grupo post-rock islandés Sigur Ros. El filme tiene como elemento central la gira por su país de origen, Islandia, lo que es según los integrantes de la banda, una forma de agradecer a su pueblo por el apoyo concedido.
Nada más que decir, una maravilla de documental donde las etéreas composiciones de Jónsi y compañía se mezclan con los imponentes y hermosos parajes de Islandia.
Amigos, esto es pura belleza en movimiento. No se lo pierdan, aún si el nombre de Sigur Ros no les suena a nada.

Bájenla por Torrent o Descarga Directa.
Subtítulos en Subdivx.


Sigur Ros no es ajeno al mundo del cine, y sus temas han aparecido de diversos títulos y trailers. Por ejemplo, la canción Starálfur apareció en uno de los momentos cúlmines de la película de Wes Anderson The Life Aquatic with Steve Zissou, y Hoppipolla fue parte de los trailers de la cinta de Alfonso Cuarón Children of Men y Slumdog Millionaire de Danny Boyle, uno de los mejores avances de todos los tiempos, en mi humilde opinión.




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martes, 25 de mayo de 2010

Esucha el tema central de Inception: Mind Heist

El primer tema de la banda sonora de Inception, la nueva película de Christopher Nolan (Memento, The Dark Knight) se ha estrenado online. La composición de Zack Hemsey, muy similar al trabajo de Hans Zimmer en The Dark Knight, aparece en el trailer del filme, y lo pueden escuchar en el gadget de más abajo. También estará en el sidebar hasta el estreno de la película.

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jueves, 22 de abril de 2010

Review: Pirate Radio (The Boat That Rocked)


Este no es ningún estreno, no por lo menos en la pantalla grande, donde apareció ya hace varios meses. Eso si, acaba de salir en DVD.
Pirate Radio, dirigida por el hombre responsable de Love Actually, Richard Curtis, es una comedia muy simple, centrada en una idea más simple todavía. Resulta que en la segunda mitad de los 60, y más específicamente en 1966, para emitir música pop y rock, las radios debían romper un poco las reglas y lo hacían de manera ilegal. La mejor forma que encontraron, fue subirse a un barco, y transmitir desde ahí mismo: desde las aguas del Mar del Norte que baña las costas del Reino Unido. Rock Radio era una de esas estaciones pirata escondidas en un barco, y es también el lugar a donde llega Carl (Tom Sturridge), el protagonista, un jóven cuyo padrino es algo así como el director de la radio, Quentin (Bill Nighy). Con una radio transmitiendo The Who, The Rolling Stones, The Kinks, The Beach Boys, The Turtles, Cream, Jimi Hendrix y Otis Redding día y noche, no es difícil esperar encontrarse con una serie de personajes de lo más extraños y psicodélicos. Entre estos encontramos a The Count (Philip Seymour Hoffman), algo así como el locutor leyenda del barco, Angus Nutsford (Rhys Darby), casi repitiendo su excelente papel de Murray en The Flight of The Conchords, Doctor Dave (Nick Frost), un obeso sex symbol, y muchos, muchos otros que le dan vida al "boat of love". Por otro lado, tenemos lo que genera el conflicto de la historia: el conservador ministro Dormandy (Kenneth Brannagh), está decidido a acabar con las estaciones pirata, y llegará hasta las últimas consecuencias para hacerlo.
Como ven, The Boat That Rocked tiene todo para triunfar y entretener, y por otro lado, su duración de 2 horas 15 minutos, podría indicar que estamos frente a algo de proporciones épicas, pero lamentablemente nada es como parece. La primera gran debilidad es Carl, el protagonista. En un principio creemos que la historia se centra en él y sus experiencias al interior del barco, pero el personaje es tan débil y plano que se pierde rápidamente y vuelve a aparecer a ratos para recordarnos que aún existe. Nunca lo vemos hacer algo heróico o memorable, nunca lo vemos ganarse la confianza de nadie y aún así todos parecen estimarlo mucho.
Otro punto en contra es la misma idea de las radios piratas flotantes. No es que la idea no sea actractiva, al contrario, resulta totalmente interesante, pero la forma en que se nos muestra puede ser un poco decepcionante. Desde un principio debemos asumir que la radio es cool y que todos los personajes presentes en ella también lo son. Nunca se nos cuenta nada del pasado de ningún locutor, tampoco se nos cuenta nada del proceso que hubo antes de llegar a ser una radio pirata. En ese sentido, hubiese sido más entretenido, por lo menos para mi, una película sobre cómo un grupo de locutores llegan a agruparse para transmitir en una radio flotante.
Tercero. Todos sabemos que una película como esta DEBE hacer uso de la banda sonora. Sería un desperdicio si no se hiciera. Pero lo que tenemos acá es un abuso. Nada malo con las canciones, pero hacia el final se hace excesivo la sucesión de temas, a cada rato recordándonos que estamos viendo una película sobre el grandioso Rock n' Roll, acabando en pobres guiños (intencionales o no) a Cameron Crowe y Wes Anderson.
Derechamente, no tienen por qué ver esta película. No se pierden de nada. Hay momentos divertidos, como en todas las películas, pero sinceramente mejor bájense la banda sonora. La experiencia va a ser mucho mejor, y no van a tener que estar sentados durante más de 2 horas.



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domingo, 21 de marzo de 2010

Review: The White Stripes Under Great White Northern Lights


No me explico como este rockumental sobre la banda norteamericana The White Stripes ha pasado tan desapercibido, sin duda es un filme de calidad. Dirigido por Emmett Malloy, TWSUGWNL (se nota que es una abreviación?) cumple con todas las expectativas que un fan de Meg y Jack pueda tener. La cinta muestra la gira de la banda por suelos canadienses en 2007, lo que incluye, además de las grandes ciudades, pequeños pueblitos, mini shows en buses, botes, y plazas, todo al más clásico estilo White Stripes.
Todo funciona perfectamente en este recuento de la gira. The White Stripes derrocha energía al momento de entregar sus temas y sus ya conocidas improvisaciones. Por otro lado, la dirección de Malloy acompaña de forma genial cada uno de los segmentos, siempre en tonos que resaltan el blanco y el rojo, obviamente.
A lo mejor lo que me molesta del filme es algo demasiado puntual, pero también demasiado importante. No pasan ni 15 minutos y ya tenemos a Jack White explicando por qué The White Stripes no es una banda artificial, y quejándose de las revistas del medio que critican a la banda por ser premeditada en cuanto a estética y música. Si eso fuera lo único, quizá lo habría dejado pasar, pero Jack White habla demasiado. Aún a más de 10 años de su debut discográfico el guitarrista y voz no logra convencer solo con su arte: necesita enrostrarnos la originalidad y calidad de su banda, olvidando que todos lo entendemos sin necesidad de que nos lo repitan. Meg White tampoco se salva de la elocuencia de Jack, quien también se da el tiempo para aclarar que la baterista es algo tímida y no le gusta hablar en las entrevistas (gracias, no lo habíamos notado). Por un momento, después de ver It Might Get Loud, pensé que era la intensión del director mostrar a Jack de esta manera, pero ahora me queda más que claro que el hombre de las seis cuerdas es una especie de "Clarissa lo explica todo" del rock.
Todo esto me hace pensar que quizá The White Stripes no necesitaba este documental. De verdad disfruté viéndolos tocar cada canción de TWSUGWNL, pero las constantes intervenciones de Jack son demasiado obvias e innecesarias. The White Stripes es mucho más que Jack White y su ego un tanto resentido. Pueden pasar por presumidos y por artificiales, pero lo que vale es lo que muestra Malloy en cada canción: la puesta en escena y la actitud que siempre está a un 100% en ambos integrantes de la banda.






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martes, 24 de noviembre de 2009

Openings: Harold and Maude


Definitivamente no hay creatividad hoy. A modo de compensación, los dejo con la primera escena de una de mis favoritas: Harold and Maude (1971).
A lo mejor al escuchar Don't be shy de Cat Stevens les dan ganas de verla.



lunes, 26 de octubre de 2009

El Show de U2ube


Había tanta expectativa que ya tenía claro que iba a estar frente al notebook a las 00.30 horas Chile, aún cuando se había dicho en distintos medios que la transmisión no sería en vivo para nuestro país.
Grande fue la sorpresa cuando a través de Twitter y Facebook me enteré que el livestream estaba en vivo para todo el mundo, y que yo, y muchos otros en Chile lo estábamos viendo con una calidad sorprendente.
Después de esperar media hora entre clips de la banda y planos aéreos del publico en el Rose Bowl, Los Angeles, el show comenzaba con Breathe, seguía con Get on Your Boots, y repasaba las fijas como Beautiful Day, I Still Haven't Found What I'm Looking For (finalizando con Stand By Me), City of Blinding Lights y Vertigo. Y es justo en este punto, en Vertigo, donde las reminiscencias de videos vistos en Youtube vinieron a mi mente: esa horrible version de I'll Go Crazy If I Don't Go Crazy Tonight. Ya se que U2 tuvo en algún momento de su carrera una predilección por sonidos más bailables, pero esto me pareció una total falta de respeto a la versión original (que todavía se promociona como single, y es simplemente hermosa). Si Bono quería darle un mensaje al mundo, podría haberlo hecho usando otra canción.
Llámenme ignorante, pero en ese mismo momento también caí en cuenta que el set list del concierto era exactamente el mismo que en todos los shows de su 360° Tour. Quizá esto sea más que esperable viniendo de U2, pero pensé que al estar presenciando un hito en cuanto a tecnología y música, los Irlandeses se atreverían a sorprendernos con algo diferente, más allá de la transmisión via web.
Esto fue decepcionante para mi. Insisto en que muchos sabían de antemano sobre esto, pero YO NO. Lo que pudo haber sido una bonita experiencia se transformó en algo asi como ver cualquier DVD de U2, donde ya sabías que canción venía después de la otra, y donde lo único que variaba era lo que decía Bono entre tema y tema.
Aún así, y para que nadie diga que soy un amargado: lo disfruté, después de todo es U2. Eso sí, podría haber sido mucho mejor.



domingo, 29 de junio de 2008

Pearl Jam's Dark Side



Debo reconocer que soy un fan incondicional de estos 5 norteamericanos, debo reconocer también que debería estar escribiendo otras cosas en vez de esto. Sea como sea, he escuchado a Pearl Jam a lo largo de los años y he escuchado también cada uno de sus albums, singles, bootlegs y cuanta cosa rara hay en internet de estos rockeros cuarentones; lo que, pienso, me da un poco de autoridad a la hora de hablar de su música.
Es cierto, Pearl Jam es un pedazo de banda, y ninguna de sus obras debería ser mirada en menos, pero la verdad es que hay etapas de su sólida carrera que simplemente se salen, y no estoy hablando de la llamada "era dorada" del Ten y Versus... y agréguenle Vitalogy hasta por ahí, no. Uno escucha a ese Pearl Jam y perdónenme, pero a veces huele a plástico, no en fondo, pero si en forma; está bien, el Ten es un discazo y marcó una época y todo, pero no se si pueda creer que toda esa rabia del album sea tan real, o por lo menos tan sincera. No voy a decir que no salto cuando escucho sus canciones, pero la verdad es que me extraña como algunos fans no pasan de esa etapa, porque de verdad, escuchar el Ten todos los días y a toda hora aburre.
De lo que sí estoy hablando es de ese Pearl Jam consolidado que pocos conocen, y por qué no decirlo, pocos gustan. Ya dedicaré alguna entrada a Yield, que a mi juicio es lo mejor de Pearl Jam, pero lo de hoy va para un album entrañable, de esos que por haber salido cuando el siglo comenzaba, cuando todos tenían su atención puesta en el fin del mundo, no fue muy notado. Me refiero a Binaural, si, uno de los discos más densos de Pearl Jam, un disco que pocos se atreven a digerir.
Para entender la grandeza de este disco primero hay que contextualizar un poco. En resumen, y para no ser latero, Pearl Jam venía en otra, sus últimos 2 discos habían sido de lo más introspectivos: No Code, que significó una gran pérdida de audiencia debido su radical experimentación, y Yield, que mostraba a un Pearl Jam consolidado, pero tan puro y descontaminado que pocos lo entendieron. La inclusión del genial Matt Cameron en la gira de Yield ya mostraba un cambio en la música, una batería un poco más pesada, no tan difusa y etérea como la de Jack Irons. Bueno, con estos antecedentes Pearl Jam se prestaba a salir a rockear de nuevo. El nuevo milenio ofrecía grandes herramientas que la banda no desaprovecharía. Es así como el disco fue altamente promocionado en todos los medios, todo esto acompañado por una mega gira por Norteamerica y Europa. Sin embargo, y como ya señalé, el disco no tuvo gran recepción entre los fans. Y claro... no iba a ser porque sí no más.
Y es que todavía penaban los espíritus de No Code y Yield. Pero Binaural era otro, ya no tan introspectivo, pero si más oscuro, más pesado; con la batería de Cameron acompañando un profundo bajo de Ament, combinación en la que las guitarras de Gossard y McCready, llenas de bajo y distorsión, hacían lo suyo. Y bueno, para qué hablar de las letras.
Y aquí vamos. Y es que el disco parte como avión. Breakerfall, uno de los mejores comienzos de disco junto con Life Wasted, te deja sin aliento desde un principio. La historia de esta niña en caída libre, que solo puede ser salvada por el amor, viene vestida de rock pesado. Ya apreciamos esas guitarras que parecieran venir de kilómetros de distancia, que se van a repetir en todo el disco y la voz de Eddie que viene más cruda que nunca. Y el disco sigue en la misma tónica con God's Dice. Un trallazo que poco es tocado en los conciertos, pero la verdad es que estamos en presencia de punk rock puro. Con su agresividad característica, tenemos otra vez a Ed desafiando a dios y a su capacidad de intervenir la vida del hombre. Y la tercera de la trilogía: Evacuation, un tema raro en Pearl Jam, raro como todas las canciones de Cameron, donde lo que más llama la atención son los contratiempos de la batería. Bien por él, le da otro toque a la música, pero eso sí, no es un tema que trasciende mucho: quizá es otro más donde Ed nos habla de huir, pero esta vez con más urgencia que nunca. Hasta aquí, parejito, pero ¿qué pasa cuando uno se encuentra una joya como Light Years en medio del camino? Un temazo, simplemente. El más luminoso de Binaural, lejos. Una oda al amor por los que se fueron y no volverán más. Nada más que decir, una canción que si bien no ha alcanzado un status como para ser tocada en todos los conciertos, tiene un lugar importante en el corazón de los fans.
Punto aparte, porque aquí viene lo más importante del disco. Y es que hasta ahora es poco lo que hemos visto de ese lado oscuro de Pearl Jam. Y sí, son pocas las canciones que hacen de Binaural un disco oscuro, pero son tan grandes que casi llegan a opacar a las demás. Nothing As It seems es una de esas. No me atrevo a decir que la mejor del disco, pero si la que le empieza a dar ese tono característico. Un tema de Jeff Ament que se hace escuchar por sí solo. Con una letra barely comprehensible, ¿un niño? ¿síndrome de down? ¿homesickness? no sé, se lo dejo a ustedes. En cuanto a la música, lo que más se admira es sin duda la guitarra de Mike. Y es que suena como un avión despegando; te vuela la cabeza con ese ruido que llena todo el ambiente y no te deja espacio para más, para que hablar del solo, único en su tipo, un solo que lleva la etiqueta de Binaural en la frente, sin palabras. Luego viene Thin Air, una balada acústica que es bonita, muy bonita, pero que pasa inadvertida al venir despues de semejante tema. Aún así, mantiene ese tono denso; quizá aquí no sea tan evidente, pero se siente.
Insignificance, que para mi, junto con Grievance forman una dupla matadora. Son hermanas, y se nota en la batería. Son hijas de Matt. Las dos oscuras, quizá Grievance sea más agresiva que Insignificance, pero al final las 2 hablan de lo mismo; de como la tecnología se está llevando todo por delante, incluso a nosotros mismos. De cierta forma estas dos canciones son la segunda y tercera parte de Do the Evolution: si Pearl Jam quería protestar en este disco, lo hizo de la mejor forma.
Ahora, Of the Girl. Otra balada acústica, pero totalmente diferente a Thin Air. Mil veces mas oscura, más triste, más compleja. Disfrazada de canción country, este tema da para pensar: un hombre, drogas, y una mujer, resultado? la vida del primero hecha mierda. Simple. Le sigue Rival, para ser honesto, el tema que menos me gusta. Encaja en lo complejo y oscuro, pero nunca engancha. Simplemente una anécdota en el disco.
Y le van quedando tres temas al album. Y comienza el fin, y qué fin! Pocas canciones hay como esta, tan profundas, tan complejas, tan tristes, tan modernas, tan desde adentro. Y es que si hay una canción que pudiera darle su nombre al disco sería esta: Sleight of Hand. Lo mejor, sin duda alguna. Un trabajo que no se podría haber llevado a cabo de mejor manera. Una canción que parece gris desde el principio, relatándonos la vida moderna de un hombre que no encuentra su lugar en el mundo, un hombre que ha sido consumido por la ciudad y por la rutina; un réquiem por nosotros mismos y nuestra triste vida moderna... (sí, llega a dar miedo).
Para terminar, un doblete de oro: Soon Forget, una canción donde Eddie y su ukelele son los protagonistas. Para variar, triste, sí, una cancion con toques polinésicos que paradojalmente evoca tristeza. Dicen por ahí que Eddie se inspiró en Bill Gates, un hombre que lo tiene todo, pero que al mismo tiempo tiene muy poco. Y por último, una canción usada algunas veces para abrir conciertos en la gira del 2000. Hermosa y oscura, triste también. Parting Ways, no quiero latearlos, tienen que escucharla y se van a dar cuenta que Parting Ways era la única forma de cerrar Binaural.
Y así termina la etapa más oscura de Pearl Jam, la más seria quizá. El único disco donde todos los miembros funcionan con la mente y el corazon a un 100%, donde la música acompaña tan bien el carácter oscuro de las ideas, que el mensaje se entiende inmediatamente. Binaural, un disco escondido en la oscuridad, tanto así que pocos lo ven, solo los que se atreven a ir un poquito más allá, y aquellos que se atreven a aceptar que Pearl Jam es mucho más que Ten y Vs.